En el artículo ¿Se puede medir el ROI de Foresight? abrimos la puerta a una pregunta incómoda pero imprescindible: ¿cómo demostrar, con evidencias, que aplicar Strategic Foresight mejora los resultados?
En esta segunda entrega bajamos al terreno y nos apoyamos en una metodología que nació precisamente para resolver ese dilema, aunque en otro ámbito: Value Measuring Methodology (VMM) o, en su traducción al español, “Metodología de Medición del Valor”
Origen y evolución de la VMM en la gestión pública y empresarial
La Value Measuring Methodology – VMM surge a comienzos de los 2000 en el ecosistema federal de Estados Unidos. como respuesta a un problema recurrente: la inversión en iniciativas de transformación (especialmente digitales) generaba mucho valor “difuso” —mejor servicio, reputación, resiliencia, alineamiento estratégico— que no cabía en el ROI clásico.
Para cubrir ese hueco, el CIO Council (el foro que agrupa a los Chief Information Officers federales) publicó en 2002–2003 una suite de guías prácticas, ampliamente usadas por agencias que debían justificar sus inversiones ante la Office of Management and Budget (OMB). Aquellas guías —How‑To Guide y Highlights— sistematizaron una forma de capturar, ponderar y comparar valor, coste y riesgo de manera transparente y repetible.
En paralelo, Booz Allen Hamilton, en colaboración con un equipo de la Escuela de Gobierno Kennedy de la Universidad de Harvard, documentó el primer ejercicio integral de VMM como herramienta para valorar adecuadamente iniciativas gubernamentales (en el contexto de los servicios electrónicos de la Social Security Administration – SSA, con el apoyo de la General Services Administration – GSA),
Desde entonces, VMM se ha consolidado como un enfoque pragmático aplicable más allá del sector público cuando las decisiones implican intangibles significativos (calidad de decisión, aprendizaje organizativo, preparación ante disrupciones) y horizontes largos: exactamente el terreno de juego de Foresight.
¿En qué consiste la metodología? Cómo aplicar la VMM paso a paso en proyectos de Foresight
La Metodología de Medición del Valor (VMM) utiliza tanto el valor cuantitativo como los valores cualitativos, tales como los valores para la sociedad, el usuario final o la organización, como inputs para comparar proyectos alternativos (sea antes de emprenderlos, para facilitar la toma de decisión, como después, para medir el resultado final).
La metodología de medición del valor se compone de cuatro pasos encadenados: desarrollar un marco de decisión; definir alternativas; analizar esas alternativas y, por último, documentar y comunicar. Cada paso es necesario para garantizar que se recopile y tenga en cuenta información tanto cualitativa como cuantitativa. Además, cada paso debe completarse de forma secuencial para garantizar la documentación completa y la objetividad.
A continuación los detallo, conectándolos con actividades típicas de un proceso de prospectiva o Foresight:
Paso 1. Desarrollar el marco de decisión (valor, coste y riesgo).
Aquí se crea el “esqueleto” de lo que va a ser nuestro marco para tomar las decisiones más adelante. En concreto, se diseñan tres estructuras: valor, coste y riesgo.
- Valor: ¿Qué valor nos aportaría acometer esta iniciativa concreta de Foresight?
Aquí se definen y priorizan los llamados factores de valor, (p. ej., “valor directo para el cliente/usuario”, “valor social/público”, “valor operativo”, “valor estratégico” y “valor financiero”). Cada factor tiene que poder aterrizarse en métricas concretas y observables. En un proceso de medición del valor en Foresight, éste es el momento de traducir los hallazgos de trend scanning y los escenarios en criterios de decisión: por ejemplo, “capacidad de maniobra en escenarios X/Y”, “reducción del tiempo de detección de señales”, o “posicionamiento en mercados emergentes identificados”. - Riesgo: ¿Qué riesgos tendríamos en caso de no aplicar una determinada iniciativa? ¿Hasta qué punto puede la organización exponerse a esos riesgos?
En este punto se define y alinea el inventario de riesgos (normalmente divididos en 5 categorías básicas: riesgos estratégicos, operativos, tecnológicos, de adopción, regulatorios) y el umbral de tolerancia a los mismos.
Básicamente, se trata de hacer una lista simple de “qué podría salir mal” en caso de aplicar cada iniciativa, lo probable que es cada riesgo y lo mucho que nos dolería en caso de suceder. Todo esto, sumado, resulta en una “nota de riesgo” para cada opción. Es importante calcular también el riesgo de inacción, es decir, el riesgo de no hacer nada. Por último, vemos cómo cambia esa nota si somos más optimistas o más pesimistas. - Coste: ¿Cuánto cuesta cada alternativa?
Se define un listado completo de costes asociados que evite omisiones (CAPEX/OPEX, cambio cultural, transición). En otras palabras, se clarifican los costes que implicaría cada iniciativa: costes de ponerlo en marcha (montaje inicial), costes recurrentes, por ejemplo, cada mes, (funcionamiento) y también se incluyen costes derivados de la comunicación y/o de activar el cambio cultural implícito.
El resultado del paso 1 (después de crear el marco de valor/riesgo/coste) es un mapa de valor ponderado, un marco de riesgos y una taxonomía de costes, compartidos con todos los actores.
Paso 2. Definir alternativas realistas.
Con el marco en la mano, se definen y contrastan opciones realistas: desde “no hacer nada” y “piloto” hasta combinaciones con diferentes alcances de capacidades de prospectiva en la organización (por ejemplo, unidad interna + plataforma de señales + formación + protocolos de decisión). Cada alternativa se evalúa, aunque sea de forma estimada, en los tres factores: valor (puntúa en cada métrica), en coste (con su base de estimación explícita) y en riesgo (probabilidad x impacto). En organizaciones que trabajan con escenarios, es útil valorar cada alternativa bajo 2–3 escenarios de referencia, lo que hace visible si una propuesta es robusta o frágil ante futuros plausibles.
Paso 3. Analizar alternativas con mirada Foresight.
Es el momento de calcular las puntuaciones de valor (ponderadas), costes ajustados y riesgos para cada alternativa, y de compararlas de forma conjunta.
Este es el momento “iluminador”: una opción puede no ser la más barata, pero sí la que maximiza valor estratégico y social con un perfil de riesgo aceptable; otra, quizá minimiza costes pero bloquea opciones futuras que nos interesa mantener abiertas.
Al aplicar la VMM para evaluar el valor de la práctica de Foresight, conviene añadir dos lentes:
- sensibilidad (¿qué cambia si la probabilidad de un escenario aumenta?) y
- opciones reales (¿qué valor tiene mantener puertas abiertas con pequeñas inversiones ahora?).
Con ese análisis, además del ROI financiero (cuando exista), obtenemos una puntuación integral de valory una visión complete y agregada de qué alternativas pueden compensar más en un momento concreto.
Paso 4. Documentar y comunicar el valor.
No se trata solo de “sacar un número”, sino de construir el business case con solidez y trazabilidad: cómo se definieron los pesos, qué supuestos alimentan las estimaciones, cómo se midió el riesgo y qué aprendizajes quedan para la siguiente iteración. En un gobierno corporativo, este dosier sirve tanto para tomar decisiones relativas a las iniciativas de Foresight en las que vale la pena invertir, como para medir el desempeño de las mismas a posteriori.
Ejemplo real: medir el valor de Foresight en una empresa
Veamos un ejemplo sencillo aplicado a la práctica de Strategic Foresight en una organización:
Un cliente (compañía del sector alimentario) quería pasar de “talleres puntuales ad‑hoc” a una capacidad sistemática de Foresight. Este es el proceso que seguimos:
- En el Paso 1, alineamos junto con su comité cinco factores de valor de sistematizar Foresight: (1) preparación ante disrupciones, (2) calidad de decisiones estratégicas, (3) innovación exploratoria, (4) posicionamiento reputacional y (5) eficiencia operacional. También asignamos pesos a cada uno de estos factores en función de la importancia que tenían para la compañía en ese momento (en este caso fue de 25/30/20/15/10).
- En el Paso 2 definimos y analizamos cuatro alternativas que permitían alcanzar el objetivo de sistematizar el pensamiento de futuros en la compañía:
- unidad interna (equipo dedicado)
- externalización (subcontratación de consultores externos)
- híbrida (perfiles con dedicación parcial y apoyo de consultores externo)
- “no hacer nada”
También estimamos los costes de cada una (formación, plataforma, dedicación directiva) y sus riesgos asociados (rotación, rechazo cultural, dependencia de proveedor).
- En el Paso 3 comparamos todas las alternativas, y descubrimos que la alternativa híbrida no era la más barata, pero sí la que maximizaba la preparación y la calidad de las decisiones tomadas con un nivel de riesgo manejable, y que el “no hacer nada” tenía un alto riesgo de oportunidad.
- En el Paso 4, documentamos las decisiones, definimos un tablero de seguimiento y monitorización (señales priorizadas, decisiones informadas por foresight, tiempo de respuesta), y acordamos una revisión de pesos al cabo de 9–12 meses, para aprender y ajustar.

Dificultades comunes al aplicar VMM a un proceso de Foresight (y cómo solucionarlas)
Esta metodología, aunque útil para capturar y medir el valor intangible, no está exenta de algunos riesgos, que, además, se pueden intensificar al aplicarla a otras iniciativas (como Foresight) diferentes del ámbito para el que fue pensada (tecnología e informática).
Algunos con los que me he encontrado son los siguientes:
- Sesgos en la ponderación. Asignar un peso a factores intangibles lleva implícita una carga subjetiva muy difícil de evitar. Y cuando las subjetividades entran en juego, no siempre es fácil alinear puntos de vista y tomar una decisión consensuada. Se pueden crear “negociaciones de pasillo” o bloqueos internos difíciles de romper. Algunos sistemas que me han ayudado a desbloquearlos: facilitación independiente, y calibración con casos históricos de la propia organización.
- Doble contabilidad del valor. Es frecuente puntuar dos veces beneficios correlacionados (p. ej., “reputación” y “confianza” por el mismo hecho). Cómo evitarlos: definiendo muy bien qué es y qué no es cada factor (fronteras entre factores) y evaluar potenciales solapamientos al final del Paso 1.
- Déficit de métricas operativas. Al trabajar con intangibles, la tentación es quedarse en descriptores vagos. Antídoto: traducir cada métrica a aspectos observables (p. ej., “nº de decisiones estratégicas en las que se incorporan escenarios”, “tiempo medio de reacción a señales”, “% de iniciativas estratégicas rediseñadas a partir del conocimiento generado con Foresight”).
- Atribución del impacto. En la prospectiva, rara vez hay causalidad directa 1:1. Me suele funcionar mejor hablar de contribución: atribuir un porcentaje razonable del resultado cuando existen múltiples inputs (p. ej., Foresight contribuye al 30–40% de la decisión de entrar en un nuevo segmento). Para poder hacerlo con cierto rigor, es importante documentar supuestos y mantenerlos consistentes en el tiempo.
- Debates interminables sobre probabilidades. De nuevo, cuando se trabaja con el futuro, se trabaja con estimaciones, y por lo tanto entra en juego la visión subjetiva de cada uno. Qué hacer para que los debates no paralicen el proceso: usar rangos, registrar supuestos, y someter el análisis a sensibilidad. Si tenemos pocas certezas o los datos son escasos, la pregunta no es “¿cuál es la probabilidad correcta/exacta?”, sino “¿qué decisión es robusta a varias probabilidades plausibles?”.
- Gobernanza y continuidad. Como tantas otras metodologías y procesos, la VMM sin protocolos de decisión se queda en “otra presentación bonita”. Siempre pongo mucho énfasis en cerrar compromisos desde el inicio: quién patrocina, quién decide, cuándo se actualiza el marco, cómo se integra en portfolio y en presupuesto.
Cuándo conviene usar VMM en prospectiva estratégica… y cuándo no
Cuándo sí:
1) Decisiones estratégicas con mucho “intangible” y horizonte medio-largo
- Indicadores: La decisión impacta reputación, preparación ante disrupciones o aprendizaje organizativo; los efectos plenos se ven en 2–5+ años.
- Por qué VMM. Permite poner en la misma mesa valor financiero y no financiero, y mostrar cómo cambian los resultados en distintos futuros plausibles. Evita que lo intangible “desaparezca” del análisis.
2) Toma de decisión entre alternativas reales
- Indicadores: Se valoran alternativas como “Construir vs. comprar vs. híbrido”, “unidad interna vs. externalizar”, “piloto vs. despliegue completo”.
- Por qué VMM. Estructura una comparación trazable de valor–coste–riesgo; hace visibles las compensaciones entre alternativas (más barato vs. más opcionalidad, etc.).
3) Diseño o escalado de la capacidad de Foresight (proceso, equipo, gobierno)
- Indicadores. Se quiere pasar de talleres puntuales a una capacidad estable (personas, herramientas, rituales de decisión, gobierno).
- Por qué VMM. Justifica la inversión en algo que no es un “proyecto único” sino una capacidad que genera valor transversal y acumulativo.
4) Priorización de cartera (innovación, exploración tecnológica, vigilancia)
- Indicadores. Hay demasiadas iniciativas “early stage” y recursos limitados; se busca equilibrio entre explotar/explorar.
- Por qué VMM. Permite puntuar iniciativas por aprendizaje creado, opcionalidad, encaje con escenarios, sinergias y riesgo, no solo por ROI inmediato.
5) Evaluación ex post del impacto de Foresight (para aprender y escalar)
- Indicadores: Han pasado 12–24 meses desde la implantación; se busca demostrar resultados y ajustar la capacidad.
- Por qué VMM. Permite atribuir contribución (no causalidad 1:1), ordenar evidencias y retroalimentar pesos/métricas para el siguiente ciclo de Foresight.
Cuándo no (o con versión “ligera”):
1) Mejora táctica con retorno claro y rápido
- Indicadores: proyectos pequeños y concretos (p.ej., automatizar un reporte, renegociar un contrato) donde el ahorro/ingreso se ve en semanas o pocos meses.
- Por qué VMM aporta poco: el valor es casi todo financiero y cercano; añadir ponderaciones de intangibles y riesgo complica sin mejorar la decisión.
- Qué hacer en su lugar: NPV/IRR sencillos con 2–3 sensibilidades. Si quieres algo extra, añade una línea de “riesgos clave” y listo.
2) Cultura que no acepta valorar intangibles (o sin patrocinio)
- Indicadores: organizaciones que desconfían de puntuar reputación, aprendizaje o resiliencia, o donde nadie “patrocina” ese enfoque.
- Por qué VMM aporta poco: se discutirá más el método que la decisión; el análisis se eterniza o se deslegitima.
- Qué hacer en su lugar: versión ligera: limita criterios a 3–4 (financieros y operativos), usa evidencias simples y pilota en un área para ganar confianza antes de escalar.
3) No hay alternativas reales (la decisión ya está tomada)
- Indicadores: el proyecto está decidido y solo se busca “vestirlo”.
- Por qué VMM aporta poco: VMM compara opciones; sin comparación, solo genera papeles.
- Qué hacer en su lugar: define éxitos medibles (KPI de implantación y de resultados), riesgos y supuestos. Enfoca el esfuerzo en seguimiento y aprendizaje, no en justificar.
4) Ventana de decisión ultra-corta (crisis)
- Indicadores: hay que decidir en horas o días (ciberincidente, corte de suministro, crisis reputacional).
- Por qué no: VMM requiere enmarcar valor, coste y riesgos con cierto sosiego; en crisis, el coste de tiempo es prohibitivo.
- Alternativa: usa protocolos preacordados, criterios simples (seguridad, continuidad, cumplimiento) y una revisión post-acción para aprender y, si procede, aplicar VMM en la fase de recuperación.
5) Coste de transacción desproporcionado
- Indicadores: el proyecto es pequeño y montar un proceso de VMM “consume” una parte relevante del presupuesto/tiempo.
- Por qué no: el overhead del método supera el beneficio de una mejor precisión.
- Alternativa: scorecard de una página: 5–7 preguntas sí/no (¿beneficio neto claro? ¿riesgo acotado? ¿alineado con estrategia?), un NPV rápido y una columna de riesgos con dueño y acción.
6) Marco externo ya fija el método de evaluación
- Indicadores: hay una norma/regulador/financiador que exige únicamente NPV/IRR con criterios y supuestos predeterminados.
- Por qué no: VMM no cambiará la decisión y puede chocar con lo prescrito.
- Alternativa: cumple lo requerido (NPV/IRR) y, si quieres enriquecer, añade un apéndice cualitativo breve sobre intangibles y riesgos (sin “reponderar” el resultado oficial).
Guía rápida para decidir si aplicar VMM en Foresight
- Usa la VMM “completa” cuando: hay varias alternativas reales, los intangibles pesan, el horizonte es medio-largo y existe patrocinio o apoyo para mirar más allá del euro inmediato.
- Usa la VMM “ligera” (scorecard + NPV/IRR + riesgos clave) cuando: el valor no es puramente financiero, pero el proyecto es pequeño o el tiempo escaso.
- No uses la VMM cuando: (a) el retorno es directo y a corto, (b) no hay alternativas o (c) un marco externo ya dicta la evaluación.
Consejos prácticos para que la VMM funcione en prospectiva
- Diseña el marco de valor con “futuros en mente”. Si no aparecen variables de preparación, resiliencia y opcionalidad, el método tenderá a “financiar lo seguro”.
- En la primera iteración, menos es más. Cinco factores y 3–5 métricas por factor son suficientes para arrancar sin burocratizar.
- Haz visible el coste de la inacción. Incluye siempre la alternativa “mantener status quo”, con su riesgo de oportunidad.
- Integra VMM en los procesos directivos. Que los pesos se revisen en el comité de estrategia; que el seguimiento de métricas entre en la revisión trimestral de negocio; que VMM alimente el portfolio de iniciativas.
- Cierra el proceso con aprendizajes concretos. Documenta supuestos, capta lecciones aprendidas y sé flexible para ajustar pesos y métricas al año siguiente. VMM es más un sistema de aprendizaje que un examen puntual.
Conclusión: medir el valor de Foresight más allá del ROI
Aunque aplicar la Value Measuring Methodology a veces implica un proceso en sí mismo, la VMM no sustituye a Foresight; lo hace visible y decidible para una organización que se plantea jugar en horizontes largos. Cuando lo aplicamos con rigor y cabeza a la disciplina de Strategic Foresight, la medida de éxito deja de ser “¿acertamos el futuro?” para pasar a ser “¿cuánto valor estamos creando hoy al prepararnos para varios futuros?”.
¿Quieres demostrar el valor del Foresight en tu organización? En Steering Futures te ayudamos a aplicar metodologías como la VMM para vincular la anticipación con resultados tangibles.
Fuentes
- Cio Council, Best Practice Comittee. Value Measuring Methodology, How-to-guide. October 2002.
- Mataracioglu, T. On the technical description of value measuring methodology. International Journal of Managing Value and Supply Chains (IJMVSC) Vol. 6, No. 2, June 2015.
- Booz Allen Hamilton. Building a Methodology for Measuring the Value of E-Services. October 2004