Hoy escribo un artículo más personal, y menos metodológico, porque la ocasión lo merece.
El pasado viernes 19 de septiembre fue un momento muy significativo para mí. Como muchos ya sabéis, se lanzó al público la Asociación Española de Prospectiva – AEProspectiva, de la que tendré el honor y la responsabilidad de llevar la Presidencia en esta primera etapa.
La necesidad de una red de prospectiva en España
Durante años, en mi trabajo cotidiano con empresas, administraciones y universidades, he visto crecer la disciplina de Strategic Foresight en España como una práctica cada vez más demandada y diversa (y he intentado contribuir a ello activamente), pero también como un ámbito sin una estructura común que lo sostuviera en el tiempo.
Había iniciativas valiosas, mucho talento y proyectos preciosos, pero faltaba una red formal de prospectiva que nos ayudara a reconocernos, a aprender unos de otros y a elevar el nivel profesional de la disciplina. Era una necesidad que desde hacía tiempo venía sintiendo, como tantos otros profesionales que se dedican a esto. Sin embargo, como tantas veces ocurre, los ritmos de los proyectos, la agenda y el vértigo de lo urgente hacían que el momento de “hacer algo” pareciera siempre aplazable.
El impulso colectivo
Llegó un punto en el que entendí que seguir esperando equivalía, en el fondo, a renunciar. Y decidí apostar: compartir la idea de crear una asociación que diera cauce, rigor y continuidad a lo que ya estaba sucediendo.
Empecé por algo que parece obvio, pero que me enseñó mucho: someter la propuesta a contraste con profesionales a los que admiro y respeto, escuchar objeciones, incorporar matices, reconocer límites. A partir de ahí, el impulso dejó de ser de una sola persona para pasar a ser colectivo.
Un pequeño grupo de personas (ver pie de foto) creyeron en el potencial de esta iniciativa y se sumaron con generosidad y sentido de propósito, y juntos empezamos a dar forma a lo que hoy es la Asociación Española de Prospectiva.

Por qué ahora tiene sentido una asociación sobre prospectiva
Porque la disciplina ha alcanzado una masa crítica que no puede seguir operando de forma dispersa sin perder oportunidades.
La prospectiva ya no es una curiosidad metodológica; se ha convertido en una capacidad estratégica clave que ayuda a orientar decisiones en contextos de cambio acelerado. Precisamente por eso, resulta imprescindible dotarla de estándares altos de calidad y de una ética compartida que evite el humo, las etiquetas vacías o la confusión entre intuición y método.
Una Asociación no resuelve por sí sola estas cuestiones, pero sí que puede ofrecer un marco para abordarlas con continuidad: un espacio donde discutir criterios, reconocer buenas prácticas, impulsar la formación rigurosa y consolidar una comunidad profesional exigente y abierta.
También ahora porque los retos que enfrentan organizaciones e instituciones desbordan fronteras y silos. Los retos y las oportunidades ya no son sólo de una organización, o de un sector: son transversales.
La Prospectiva cobra sentido cuando conecta saberes y experiencias: la mirada empresarial que explora nuevos modelos de aplicación práctica, la académica que investiga y sistematiza, la pública que orienta políticas que impactan a todos, la de la sociedad civil que cuestiona y propone. Sin esa conversación cruzada, perdemos sensibilidad y capacidad de impacto. Una red formalizada facilita esa conversación y la convierte en aprendizaje acumulativo, y no en destellos aislados.
Y ahora, además, porque existe una responsabilidad hacia quienes ya llevan años trabajando en esta dirección. Una disciplina madura reconoce a sus referentes, documenta sus avances, discute sus desacuerdos y da mecanismos para seguir mejorando. Profesionalizar la práctica no es uniformarla: es acordar un suelo común (metodológico, ético y de calidad) sobre el que puedan convivir aproximaciones distintas sin diluirse en el relativismo o en el “todo vale”. Esa es una tarea de largo alcance que exige paciencia institucional, no solo entusiasmo individual.
Nuestra experiencia, al servicio de todos
Todos los que estamos en la junta tenemos años de experiencia, algunos éxitos y muchos fracasos a nuestras espaldas de los que hemos aprendido y en los que ahora nos apoyamos para aportar valor a todos los profesionales de Prospectiva.
Desde Steering Futures, hemos procurado contribuir a esa profesionalización de la disciplina desde la práctica, con proyectos serios, marcos claros, resultados verificables, y también desde la divulgación altruista (para muestra, este blog). Y cada miembro de la junta puede decir lo mismo desde su trayectoria profesional.
Por eso, dar el paso de compartir la idea de la Asociación con ellos, a los que tanto admiro, fue algo natural: aunque tengamos enfoques y especialidades distintas, aunque nuestra mirada no sea siempre homogénea, nos une algo más importante que es la intención sincera de poner lo que tengamos (tiempo, conocimiento, experiencia) al servicio de una causa común: impulsar la Prospectiva en España. De hecho, nuestra diversidad de trayectorias no hace más que enriquecer y fomentar esta causa común. Asumir hoy la presidencia es, para mí, sobre todo un ejercicio de servicio: poner orden y método, escuchar a quienes ya estaban, abrir puertas a quienes quieran estar y cuidar la reputación de un campo que aporta valor cuando se ejerce con rigor.
Sería ingenuo por mi parte no considerar los riesgos de cualquier iniciativa de este tipo: sobredimensionar expectativas, confundir visibilidad con impacto o caer en el «burocratismo«. Para evitarlos, prefiero pensar en la Asociación como una medio al servicio de la comunidad y no como un fin en sí mismo. Una infraestructura que permita encontrarnos con regularidad, mapear quién hace qué, compartir casos de uso con profundidad, discutir metodologías sin dogmas, publicar guías útiles y tejer alianzas entre nosotros y con actores internacionales. Que nos ayude a explicar mejor qué es la Prospectiva y qué no es, para que las organizaciones que la adoptan tengan criterios de elección y evaluación más sólidos.

Un proyecto común
Hay algo que me resuena especialmente y me hace sentir que la Asociación ha nacido “bien encaminada”: el proyecto es colectivo desde su concepción. La asociación existe porque profesionales de distintos ámbitos han decidido dedicar tiempo, conocimiento y confianza a desarrollar un bien común. Reconozco en ellos, y en quienes se irán sumando, la verdadera garantía de futuro de esta casa que estamos construyendo.
La ambición no es pequeña: contribuir a que España disponga de una comunidad de Prospectiva a la altura de los desafíos de este siglo. Pero la ambición solo tiene sentido si se sostiene en prácticas concretas y en una cultura de colaboración exigente y generosa.

Una mirada al futuro
He aprendido en estos meses que no hay momento perfecto para empezar. Hay, en cambio, decisiones que, cuando se toman con convicción y apertura, generan su propio momento. Ésta fue una de ellas.
El día de la presentación sucedió “la magia”: miradas cómplices, ganas de hacer, conversaciones que encendían ideas y esa energía que te dice “esto hacía falta”. Desde el minuto uno ya empezaron a ocurrir cosas: conexiones nuevas, proyectos que nacen, personas que se ofrecen a sumar. Reconozco que la acogida, interés y también el cariño recibido, desbordaron por completo mis expectativas.
Si dentro de unos años miramos atrás y vemos que la prospectiva en España es más rigurosa, más conectada y más influyente en la toma de decisiones, habrá merecido la pena. Entretanto, seguiremos haciendo lo que mejor sabemos hacer: establecer conversaciones serias sobre futuros posibles y convertirlas en capacidad real de anticipación y de diseño. Esa, al final, es la promesa de esta disciplina y el compromiso que asume la Asociación Española de Prospectiva desde su primer día.
Después de tantos meses de trabajo fuera de los focos, para nosotros el día del lanzamiento tenía una cierta sensación de “por fin”, de punto de llegada. Pero toda esa energía y expectación que se generó me recordaron y dejaron clara una cosa: esto no ha hecho más que empezar. ¿Te sumas?